• “Cuando un hombre consulta por un problema sexual, no estamos ante un síntoma aislado. Estamos ante una oportunidad. Una oportunidad para evaluar su estado cardiovascular, su metabolismo, sus hábitos y, en definitiva, su salud global”, afirma.

  • “Cuidar la salud sexual no es un lujo ni una cuestión estética. Es parte esencial del bienestar. Es prevención. Es calidad de vida. Y, en muchos casos, es el primer aviso de que algo más importante está ocurriendo”, declara.

Madrid, 1 abril de 2026.- “La salud sexual masculina sigue siendo, a día de hoy, uno de los grandes temas olvidados de la medicina preventiva. Muchos hombres conviven durante años con problemas como la disfunción eréctil, la disminución del deseo o la fatiga sin consultar, en gran parte por vergüenza o por la falsa creencia de que “es normal con la edad”. Y no lo es. La función sexual no es solo una cuestión íntima o de calidad de vida. Es un auténtico marcador de salud”, asevera el doctor François Peinado, cirujano urólogo especialista en cirugía reconstructiva de pene, enfermedad de Peyronie y medicina sexual.

El experto se refiere a la disfunción eréctil como ejemplo y asegura que “puede ser uno de los primeros signos de enfermedad cardiovascular”. De hecho, en muchos casos, recalca, aparece años antes que un infarto o un ictus. “El motivo es claro: el pene es un órgano vascular, y cualquier alteración en la circulación o en el endotelio se manifiesta antes en las arterias más pequeñas”.

La salud sexual masculina también está profundamente ligada al equilibrio hormonal. El descenso de testosterona, cada vez más frecuente, se asocia a fatiga, pérdida de masa muscular, aumento de grasa abdominal y deterioro del rendimiento sexual. Y, a su vez, estos cambios están estrechamente relacionados con el estilo de vida, la alimentación y la salud metabólica.

Oportunidad

“Por eso, cuando un hombre consulta por un problema sexual, no estamos ante un síntoma aislado. Estamos ante una oportunidad. Una oportunidad para evaluar su estado cardiovascular, su metabolismo, sus hábitos y, en definitiva, su salud global”, afirma.

Y añade: “Sin embargo, muchos hombres siguen retrasando esa consulta. El pudor, el desconocimiento o el miedo hacen que lleguen tarde. Y es importante insistir en un mensaje claro: hoy existen soluciones eficaces para la mayoría de los problemas de salud sexual masculina. Desde tratamientos médicos hasta abordajes hormonales o cambios en el estilo de vida, la medicina actual ofrece herramientas seguras y bien estudiadas”.

Y concluye: “Cuidar la salud sexual no es un lujo ni una cuestión estética. Es parte esencial del bienestar. Es prevención. Es calidad de vida. Y, en muchos casos, es el primer aviso de que algo más importante está ocurriendo. Porque, en realidad, la salud sexual masculina es mucho más que sexo. Es un reflejo directo de la salud metabólica del hombre y de cómo está envejeciendo”.