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El Dr. Alonso Poza explica que la técnica SiLaC permite tratar el sinus pilonidal con heridas más pequeñas, menos dolor postoperatorio y una recuperación más rápida en los pacientes seleccionados.
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«La innovación en cirugía consiste en ofrecer tratamientos eficaces que también mejoren la recuperación y la calidad de vida del paciente”, destaca el experto.
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Madrid, 6 de agosto de 2026.- El sinus pilonidal, conocido popularmente como quiste sacro o quiste pilonidal, es una enfermedad frecuente que afecta sobre todo a adolescentes y adultos jóvenes y que puede provocar dolor, inflamación, infecciones repetidas y una importante limitación en la vida diaria. En los últimos años, la incorporación del láser diodo ha supuesto un importante avance para el tratamiento de determinados pacientes gracias a procedimientos mucho menos invasivos que la cirugía convencional.
El doctor Alfredo Alonso Poza, jefe del Servicio de Cirugía General y del Aparato Digestivo del Hospital Universitario del Sureste y cirujano en el Hospital Ruber Juan Bravo , señala que la técnica SiLaC (Sinus Laser Closure) forma parte de la evolución que está experimentando la cirugía mínimamente invasiva. «Cada vez buscamos tratamientos que sean eficaces, pero también menos agresivos para el paciente. En determinados casos, el láser nos permite tratar estas patologías desde el interior, preservando al máximo los tejidos sanos y favoreciendo una recuperación más rápida», destaca.
¿Qué es el quiste sacro?
El sinus pilonidal aparece habitualmente en el pliegue entre los glúteos como consecuencia de la penetración de pelos bajo la piel. Con el tiempo puede originar inflamación, abscesos e infecciones que tienden a repetirse si no se tratan de forma adecuada.
Hasta hace pocos años, el tratamiento habitual consistía en extirpar ampliamente la zona afectada, dejando heridas abiertas que requerían curas frecuentes durante varias semanas o incluso meses.
Con la técnica SiLaC, el abordaje cambia de forma considerable. Tras limpiar el trayecto y retirar los pelos y el tejido inflamado, se introduce una fibra de láser que elimina el revestimiento interno del sinus y favorece su cierre, reduciendo el daño sobre los tejidos.
«En muchos pacientes conseguimos una recuperación más cómoda, con menos molestias postoperatorias, heridas mucho más pequeñas y una reincorporación más temprana a sus actividades habituales», afirma el cirujano.
No todos los pacientes son candidatos
El doctor Alonso Poza recuerda que, aunque el láser ofrece importantes ventajas, no todos los casos pueden tratarse mediante esta técnica. «La indicación depende de la extensión de la lesión, de las características del paciente y de otros factores clínicos que deben valorarse de forma individualizada. La mejor técnica es siempre la que ofrece mayores garantías de curación para cada caso concreto», explica.
Para el especialista, el desarrollo de la cirugía mínimamente invasiva supone un importante avance siempre que exista una correcta selección de los pacientes. «El objetivo no es utilizar la tecnología por sí misma, sino ofrecer tratamientos que permitan resolver la enfermedad con la máxima seguridad, reducir las molestias postoperatorias y favorecer una recuperación más rápida cuando está indicado», concluye el doctor Alonso Poza.