La enfermedad de La Peyronie es una patología benigna del pene que se caracteriza por la formación de placas de tejido fibroso (cicatricial) en la túnica albugínea, la capa que rodea los cuerpos cavernosos. Estas placas impiden que el pene se estire de forma uniforme durante la erección, lo que puede provocar: curvatura o deformidad del pene; dolor, especialmente en fases iniciales; dificultad o imposibilidad para mantener relaciones sexuales; y percepción de acortamiento del pene.

Se estima que afecta a entre un 3 y un 9% de los hombres, principalmente a partir de los 40–50 años, aunque puede aparecer antes. Su origen no siempre es claro, pero se asocia a microtraumatismos repetidos, factores genéticos y alteraciones en la cicatrización.

“La enfermedad de La Peyronie genera con frecuencia un temor importante entre los pacientes que valoran la cirugía: la posibilidad de que el pene se acorte tras la intervención. Este miedo es habitual y está muy extendido, pero no siempre responde a la realidad clínica ni a los resultados actuales de la cirugía reconstructiva peneana”, explica el Dr. François Peinado, urólogo y andrólogo, especialista en salud sexual masculina y cirugía de pene.

El experto explica el porqué de esta percepción: “La curvatura propia de la enfermedad provoca, en muchos casos, una sensación previa de acortamiento, ya que la deformidad impide aprovechar toda la longitud funcional del pene. En este contexto, la cirugía no necesariamente acorta el pene, sino que puede enderezarlo y recuperar parte de la longitud que estaba ‘oculta’ por la curvatura”. 

En este sentido, concreta el doctor Peinado, no todas las técnicas quirúrgicas tienen el mismo impacto sobre la longitud. “La elección del procedimiento depende del grado de curvatura, de la función eréctil y de las características de cada paciente. En algunos casos, determinadas técnicas pueden asociarse a una reducción de longitud, mientras que en otros el objetivo es preservar o incluso recuperar la longitud funcional”. En concreto, Peinado indica que las técnicas de plicatura, utilizadas en curvaturas menos complejas, pueden producir una sensación de acortamiento, ya que corrigen la deformidad actuando sobre el lado más largo del pene. Sin embargo, estas técnicas presentan altas tasas de satisfacción cuando están bien indicadas.

Según detalla el Dr. Peinado, las técnicas quirúrgicas que incluyen incisión o escisión de la placa con colocación de injertos están diseñadas para corregir curvaturas más severas y complejas. En estos casos, cuando el injerto está correctamente dimensionado, el riesgo de acortamiento puede ser mínimo o inexistente, permitiendo mantener la longitud peneana. El experto añade que, en pacientes con disfunción eréctil asociada, la prótesis de pene, con o sin modelado, no sólo restaura la rigidez necesaria para las relaciones sexuales, sino que puede contribuir a recuperar longitud funcional, al corregir simultáneamente la curvatura y la falta de erección.

Con todo, los resultados de la cirugía de la enfermedad de La Peyronie dependen en gran medida de la técnica elegida y de la experiencia del cirujano. Por este motivo, el Dr. Peinado insiste en la importancia de una valoración individualizada y de acudir a unidades especializadas en cirugía reconstructiva del pene. Y así, recuerda que el verdadero riesgo no siempre está en la cirugía, sino en no tratar la enfermedad a tiempo, permitiendo que la curvatura progrese y limite cada vez más la función sexual y la calidad de vida del paciente.

“La enfermedad de La Peyronie no siempre acorta el pene. En muchos casos, permite corregir la deformidad y recuperar longitud funcional, siempre que la técnica sea la adecuada para cada paciente. El abordaje quirúrgico debe basarse en una indicación correcta, una explicación clara al paciente y una experiencia contrastada en cirugía reconstructiva peneana”, concluye el doctor Peinado.