• Luis Jiménez, responsable de la Comisión de Terapia Floral de Cofenat, explica que la dificultad para retomar el ritmo habitual no siempre responde al cansancio físico, sino al conflicto interno que muchas personas experimentan al regresar a una rutina que viven como una obligación.

Madrid, 2 de septiembre de 2026.- Con el final del verano llega para muchas personas la vuelta al trabajo, los horarios, las responsabilidades y el ritmo habitual. Sin embargo, no todos afrontan este regreso de la misma manera. Mientras algunos recuperan rápidamente sus rutinas, otros experimentan cansancio, apatía, desmotivación o una sensación de bloqueo que dificulta retomar la actividad diaria.

Desde la Asociación Nacional de Profesionales y Autónomos de las Terapias Naturales (Cofenat) su responsable de la Comisión de Terapia Floral, Luis Jimenez, considera que estas sensaciones no siempre tienen su origen en la falta de descanso físico, sino que responden a una realidad más profunda relacionada con la manera en la que cada persona vive su día a día. «La función prioritaria de la Terapia Floral es mantener al individuo saludablemente en todas las áreas de su ser. Es decir, sano de mente, cuerpo y alma», explica.

Este equilibrio para el experto de Cofenat se alcanza cuando existe coherencia entre lo que una persona siente, piensa y hace. Sin embargo, considera que muchas personas viven alejadas de esa armonía y desarrollan una actividad cotidiana que no les resulta plenamente satisfactoria. 

En este sentido, el experto asegura que el verdadero problema no es la reincorporación al trabajo, sino la relación que muchas personas mantienen con él. «Volver de las vacaciones es volver a la obligación, a lo que no queremos. Ahí radica el inconveniente más severo que produce todos los demás síntomas», afirma. «Volver al trabajo no es el problema; el problema es que no te has reconciliado con lo que haces y no eres consciente del motivo de fondo que te haría desear volver al trabajo con satisfacción”, hace hincapié.

La apatía no aparece en septiembre: se hace más evidente

Para Jiménez, el regreso de las vacaciones actúa como un momento en el que muchas personas toman conciencia de un malestar que ya estaba presente antes del descanso. Y es que durante las vacaciones desaparecen temporalmente las obligaciones y la rutina, lo que permite desconectar de aquello que genera insatisfacción. Sin embargo, cuando se recupera el ritmo habitual reaparecen también las emociones asociadas a esa realidad cotidiana. «Pareciera que existen dos en ti: uno que no quiere trabajar y otro que quiere lo que consigue al hacerlo», reflexiona. 

Desde su punto de vista, esa contradicción interna es la que termina manifestándose en forma de apatía, desmotivación o sensación de bloqueo durante las primeras semanas de septiembre.

El papel de las Flores de Bach

En este contexto, Luis Jiménez explica que las Flores de Bach pueden utilizarse como una herramienta complementaria para ayudar a la persona a comprender el origen de ese conflicto emocional.” Son un excelente medio para hacer consciente al individuo de su contradicción íntima», subraya. A su juicio, los síntomas que aparecen tras las vacaciones «no son más que el resultado de no querer volver a la actividad disciplinada, ordenada y cotidiana que has elegido como vida y desear vivir como has hecho en vacaciones sin sufrir las consecuencias económicas de ello». 

El responsable de la Comisión de Terapia Floral detalla que las esencias florales, junto con el acompañamiento reflexivo realizado por un profesional, buscan favorecer que la persona alcance un acuerdo consciente consigo misma. «Las esencias florales y el acompañamiento reflexivo con un profesional son herramientas sobresalientes para que el individuo alcance un acuerdo consciente consigo mismo y voluntariamente decida lo que realmente quiere y promueva la manera eficaz y alegre de realizarlo sin conflictos internos», explica.

Hornbeam y Wild Rose: dos esencias utilizadas en estos casos

Jiménez recuerda que las Flores de Bach constituyen un sistema completo que representa la diversidad de manifestaciones emocionales de cada individuo, por lo que dos personas pueden reaccionar de forma diferente ante una misma situación.

Por ello, insiste en que la elección de las esencias debe adaptarse siempre a cada caso concreto. No obstante, desde una visión sintomática, explica que existen algunas esencias que tradicionalmente se utilizan con mayor frecuencia cuando aparecen estados de desmotivación o apatía.

Entre ellas destaca Hornbeam (Hojarazo), empleada cuando la persona siente una aparente falta de energía para afrontar las obligaciones diarias. Sin embargo, el especialista matiza que «esa falta de energía en realidad no existe, pues si siguieran las vacaciones la tendría». 

Otra de las esencias que menciona es Wild Rose (Rosa Silvestre), utilizada tradicionalmente para ayudar a recuperar la alegría de vivir y afrontar la apatía asociada a la rutina o a la pérdida de voluntad para actuar. «En definitiva, todos los síntomas que aparecen en el reinicio de la rutina existen porque la rutina es una vida que nadie quiere vivir, pero que finalmente, de forma hipnótica, todo el mundo se resigna a realizar», sostiene. 

Recuperar el bienestar también implica cambiar la forma de mirar la rutina

Más allá del empleo de las Flores de Bach, Jiménez considera que la adaptación tras las vacaciones también pasa por una reflexión personal sobre la propia actividad laboral.

«El primer paso para recomenzar la actividad laboral sin estos molestos síntomas es que seamos conscientes de que nadie nos obliga a trabajar, que es una elección voluntaria», afirma. 

Asimismo, invita a poner el foco en todo aquello que aporta el trabajo, no solo desde el punto de vista económico, sino también en términos de aprendizaje, relaciones personales o crecimiento individual. También recomienda dejar de idealizar el periodo vacacional y observar la situación en su conjunto. «Si hemos tenido vacaciones es porque estábamos trabajando. Nadie quiere estar de vacaciones eternamente, porque esto supondría no tener trabajo, depender de otros, etc.», concluye.