• Un estudio publicado en IJIR: Your Sexual Medicine Journal con 325 pacientes confirma una alta satisfacción tras la cirugía con incisión de placa e injerto en los casos más complejos de enfermedad de Peyronie.
  • «En nuestra unidad valoramos cada caso de forma individualizada porque no todas las curvaturas ni todos los pacientes necesitan el mismo tratamiento. El objetivo no es sólo corregir la curvatura, sino recuperar una vida sexual funcional, segura y realista”, señala el experto. 

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Madrid, 13 julio de 2026.- La enfermedad de Peyronie es una patología que provoca la formación de una placa fibrosa en el pene y puede ocasionar dolor, curvatura durante la erección, acortamiento o deformidades que dificultan las relaciones sexuales. Además del impacto físico, esta enfermedad suele afectar a la autoestima y al bienestar emocional de quienes la padecen.

Un estudio publicado recientemente en IJIR: Your Sexual Medicine Journal ha analizado los resultados de una de las principales técnicas quirúrgicas para los casos más avanzados: la incisión de la placa con injerto. El trabajo recoge la experiencia de un centro andrológico de referencia de Londres durante 15 años, con un total de 325 pacientes intervenidos.

El doctor François Peinado, cirujano urólogo especialista en cirugía reconstructiva de pene, enfermedad de Peyronie y medicina sexual, explica que esta intervención está indicada en pacientes con curvaturas severas, deformidades complejas, estrechamiento del pene o pérdida importante de longitud, siempre que la función eréctil se conserve de forma razonable.

Los resultados muestran una elevada eficacia funcional. El 87 % de los pacientes se declaró satisfecho con la cirugía y el 90,1 % volvió a mantener relaciones sexuales con penetración. «El objetivo no es obtener una rectitud perfecta desde el punto de vista geométrico, sino corregir la deformidad lo suficiente para recuperar una vida sexual satisfactoria», señala el experto. 

La importancia de seleccionar bien al paciente

El estudio también pone de manifiesto que la cirugía puede preservar mejor la longitud del pene que otras técnicas en pacientes seleccionados, aunque no garantiza recuperar el tamaño previo al desarrollo de la enfermedad. Asimismo, un pequeño porcentaje de pacientes refirió una disminución de la sensibilidad, que en la mayoría de los casos fue transitoria.

Otro de los aspectos analizados fue la aparición de disfunción eréctil tras la intervención. Entre los pacientes que tenían erecciones normales antes de la cirugía, el 22,2 % desarrolló posteriormente algún grado de disfunción eréctil. Sin embargo, los investigadores observaron que este riesgo se asociaba principalmente a la presencia de enfermedad cardiovascular, diabetes u otros factores metabólicos, más que a la propia técnica quirúrgica.

«Este trabajo refuerza la importancia de valorar no solo la curvatura del pene, sino también la salud vascular y metabólica del paciente antes de plantear una intervención», destaca el doctor Peinado.

Una cirugía que requiere experiencia

Las complicaciones fueron poco frecuentes y la mayoría de los pacientes consiguió corregir la deformidad y recuperar una función sexual satisfactoria. No obstante, el doctor Peinado insiste en que se trata de una cirugía reconstructiva compleja que debe realizarse en unidades con experiencia.

«En nuestra unidad valoramos cada caso de forma individualizada porque no todos los pacientes necesitan el mismo tratamiento. En los casos más complejos, la cirugía con incisión de placa e injerto permite recuperar una vida sexual funcional cuando está correctamente indicada. El éxito depende tanto de la técnica quirúrgica como de seleccionar bien al paciente, informarle adecuadamente y valorar su estado general de salud», concluye.