• Una revisión sistemática y metaanálisis publicada en The Journal of Sexual Medicine en 2025, con datos de 28 estudios y 18.653 participantes, relaciona el exceso de peso —especialmente la obesidad abdominal— con una mayor frecuencia de disminución del deseo sexual.
  • “La libido no es un síntoma aislado: es un marcador global de salud”, señala el doctor François Peinado.

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Madrid, 22 de septiembre de 2026.- La pérdida de deseo sexual en el hombre no siempre se debe a la edad o al estrés. La obesidad también puede desempeñar un papel importante, ya que el exceso de grasa corporal, especialmente la abdominal, puede alterar la testosterona, favorecer la inflamación y afectar a la salud vascular y metabólica.

Una revisión sistemática y metaanálisis publicada en The Journal of Sexual Medicine en 2025 analizó la relación entre obesidad y deseo sexual. Los autores identificaron inicialmente 2.259 estudios científicos, aunque solo 28 cumplieron los criterios metodológicos para formar parte del análisi

El doctor François Peinado, cirujano urólogo especialista en cirugía reconstructiva de pene, enfermedad de Peyronie y medicina sexual, explica que el deseo sexual no depende de un único factor. En él intervienen el cerebro, las hormonas, la salud vascular, el metabolismo, el sueño, el estado emocional, la relación de pareja, los medicamentos y la percepción del propio cuerpo.

“El exceso de tejido adiposo favorece alteraciones hormonales, inflamación crónica de bajo grado, resistencia a la insulina y trastornos vasculares que pueden repercutir sobre la salud sexual masculina”, señala Peinado. En muchos hombres con obesidad también se observan niveles más bajos de testosterona total y libre, peor calidad del sueño, más cansancio, peor autoestima y mayor riesgo de disfunción eréctil.

Quince de los 28 estudios detectaron una asociación

Uno de los hallazgos más relevantes fue que 15 de los 28 estudios encontraron una asociación entre el exceso de peso —especialmente la obesidad abdominal— y una disminución del deseo sexual. Aunque no todos los trabajos obtuvieron los mismos resultados, el conjunto de la evidencia apunta a que, a medida que aumenta el exceso de grasa corporal, también crece la probabilidad de presentar alteraciones de la libido.

La mayoría de las investigaciones evaluó la función sexual después de una pérdida de peso conseguida mediante cirugía bariátrica, aunque también se incluyeron estudios basados en cambios del estilo de vida, dieta y ejercicio físico. Muchos trabajos midieron la testosterona total y, en varios de ellos, la pérdida de peso se acompañó de un aumento de sus niveles.

En el metaanálisis de los estudios con dieta, la pérdida de peso tuvo un efecto fuerte sobre el incremento de la testosterona total. Además, los cambios en esta hormona explicaban una parte de la variabilidad del deseo sexual. Sin embargo, la libido no mejora siempre de forma automática al adelgazar.

Un abordaje médico, integral y personalizado

El doctor Peinado advierte de que pueden persistir otros factores, como estrés, depresión, apnea del sueño, diabetes, determinados fármacos, problemas de pareja, baja autoestima, hipogonadismo persistente o disfunción eréctil asociada. “Por eso, el abordaje debe ser médico, integral y personalizado”, subraya.

Ante un hombre con sobrepeso u obesidad y pérdida de deseo sexual, considera razonable valorar la testosterona total y libre, la globulina fijadora de hormonas sexuales (SHBG), la glucosa, la hemoglobina glucosilada (HbA1c), la insulina cuando proceda, el perfil lipídico, la función tiroidea, la prolactina en casos seleccionados y la calidad del sueño y los síntomas de apnea. También deben revisarse la medicación, el consumo de alcohol, la actividad física y el estado psicológico.

El mensaje, insiste, no debe ser culpabilizador. “No se trata de decir ‘tiene menos deseo porque pesa más’. Se trata de explicar que la obesidad puede alterar el metabolismo y las hormonas que sostienen la función sexual”, concreta. Por ello, perder peso, reducir la grasa abdominal, dormir mejor y hacer ejercicio de fuerza puede ayudar a recuperar una sexualidad más sana.

En el hombre, especialmente a partir de los 40 o 50 años, el objetivo no debería ser solo bajar kilos, sino perder grasa y preservar o ganar músculo. Las estrategias más útiles suelen combinar nutrición adecuada, ejercicio de fuerza, actividad aeróbica, sueño suficiente y tratamiento médico cuando sea necesario.

“La buena noticia es que muchas de estas causas son modificables. La pérdida de peso, cuando está bien planteada, puede mejorar el deseo sexual, la testosterona, la erección, la energía y la autoestima. Pero el tratamiento debe individualizarse. Lo importante es hacer un diagnóstico correcto”, concluye el doctor Peinado.