• El especialista señala que la mayoría de las técnicas actuales mejoran sobre todo la longitud visible del pene en flacidez, pero no producen grandes aumentos de la longitud durante la erección.
  • «La cirugía puede cambiar cuánto pene se ve, pero no necesariamente cuánto pene existe anatómicamente cuando está completamente erecto», explica el doctor François Peinado.

Madrid, 4 de agosto de 2026.- La cirugía de alargamiento de pene es una de las intervenciones sobre las que existen más dudas y falsas expectativas. Muchos pacientes acuden a consulta convencidos de que cualquier técnica permitirá ganar varios centímetros durante la erección. Sin embargo, la realidad anatómica es diferente.

El doctor François Peinado, cirujano urólogo especialista en cirugía reconstructiva de pene, enfermedad de Peyronie y medicina sexual, explica que la mayoría de los procedimientos actuales no aumentan de forma significativa la longitud real de los cuerpos cavernosos ni modifican la capacidad de expansión del pene durante la erección. «La mayoría de las técnicas actuales de alargamiento no crean nuevos cuerpos cavernosos, no aumentan de forma significativa la longitud real de la túnica albugínea y no modifican profundamente la capacidad expansiva interna del pene durante la erección», señala.

En la práctica, estas intervenciones suelen conseguir que una parte del pene que permanecía oculta pase a ser visible, modifican el punto de anclaje, mejoran la exposición peneana o cambian la percepción visual de su longitud. Por ello, los resultados suelen apreciarse sobre todo cuando el pene está en reposo. «No es lo mismo aumentar la longitud visible del pene en reposo que aumentar la longitud funcional del pene erecto. Muchas técnicas ofrecen principalmente una mejora del aspecto en flacidez, de la caída del pene y de la exposición peneana», explica el doctor.

Exteriorizar el pene no significa alargarlo

Y es que el pene posee una parte visible y otra interna que permanece en el interior del organismo. Una de las técnicas más conocidas consiste en liberar parcialmente el ligamento suspensorio, que contribuye al anclaje del pene al pubis. En este sentido, el doctor Peinado, detalla que esta intervención puede hacer que el pene se proyecte más hacia el exterior o cuelgue de manera diferente cuando está en reposo, pero no modifica la longitud real de los cuerpos cavernosos. «La cirugía puede cambiar cuánto pene se ve, pero no necesariamente cuánto pene existe anatómicamente cuando está completamente erecto», subraya.

Además, recuerda que la longitud durante la erección depende principalmente de factores como la longitud de los cuerpos cavernosos, la elasticidad de la túnica albugínea, la calidad del tejido eréctil, la vascularización o la presencia de fibrosis, por lo que el ligamento suspensorio no constituye el principal límite de la longitud erecta.

La mayor parte de la mejoría es visual

El experto explica que gran parte del resultado de estas intervenciones responde a cambios en la exposición del pene, su movilidad y el ángulo con el pubis, por lo que el beneficio puede ser especialmente importante en pacientes con pene parcialmente enterrado, obesidad, exceso de grasa suprapúbica o determinadas alteraciones anatómicas. 

En estos casos, el objetivo no consiste en crear nueva longitud, sino en recuperar parte del pene que permanecía oculta por los tejidos circundantes. «La cirugía puede tener un impacto muy positivo porque no se trata de inventar longitud, sino de recuperar longitud visible que estaba escondida», subraya.

Precisamente, los estudios publicados muestran resultados muy variables porque emplean diferentes métodos de medición y analizan situaciones anatómicas distintas. De forma general, la literatura científica describe ganancias visibles principalmente en flacidez o en longitud estirada, mientras que los aumentos durante la erección suelen ser mucho más discretos.

Por ello, el doctor Peinado considera fundamental informar adecuadamente al paciente antes de cualquier intervención. «No es prudente prometer grandes incrementos de longitud durante la erección mediante una liberación aislada del ligamento suspensorio», advierte.

Las cirugías reconstructivas son diferentes

Por otra parte, el doctor Peinado explica que conseguir aumentos relevantes de la longitud erecta requiere técnicas reconstructivas mucho más complejas, que actúan sobre estructuras profundas del pene y están reservadas para indicaciones muy concretas.

Se trata de procedimientos técnicamente exigentes que pueden asociarse a un mayor riesgo de complicaciones y que deben realizarse únicamente en unidades con experiencia.

En este sentido, el experto destaca que uno de los mayores problemas en este campo son las expectativas irreales generadas por la publicidad, las redes sociales o la información poco rigurosa disponible en internet. «Una buena cirugía comienza antes del quirófano: explicando qué puede conseguirse, qué no puede conseguirse y cuáles son las limitaciones anatómicas reales», afirma.

Por ello, considera que los mejores candidatos son aquellos pacientes que comprenden la indicación de la intervención, mantienen expectativas realistas y buscan una mejoría proporcionada, especialmente cuando existen alteraciones anatómicas como el pene enterrado, exceso de tejido suprapúbico o secuelas cicatriciales.